El invierno trae consigo desafíos para nuestra piel, expuesta a bajas temperaturas, vientos helados y cambios bruscos debido a la calefacción. Es fundamental estimular la producción de proteínas dérmicas y mejorar la protección e hidratación para lograr una piel renovada. 

En este artículo descubrirás cómo proteger tu piel del invierno y mantenerla radiante.

Atención a la Zona Periocular:

La piel alrededor de los ojos, especialmente delicada, sufre aún más en invierno. Expuesta al frío y al viento, la falta de nutrientes debido a la mala circulación sanguínea puede provocar patas de gallo, bolsas y ojeras. Para combatirlo, es recomendable el uso nocturno de Biorretinol, con un poder exfoliante, esencial para tratar manchas y arrugas.

Cuidados Mañaneros:

Por la mañana, antes de enfrentar las bajas temperaturas, hidrata y regenera tu piel. El Factor de Crecimiento Epidérmico estimula procesos metabólicos, incrementando la síntesis de colágeno y elastina para lograr mayor firmeza. También te recomendamos incorporar Vitamina C por su función antioxidante e iluminadora.

Cura de Soja:

Durante el fin de semana, aprovecha para realizar una cura de soja, rica en vitaminas y minerales. Sus propiedades nutricionales benefician la piel, dejándola firme e hidratada. Si es necesario, aplica las ampollas de soja en días alternos entre semana.

Refuerza tu Rutina de Belleza:

Incorpora nutricosméticos con colágeno y magnesio para fortalecer tus defensas y dar a tu piel la vitalidad que necesita. A pesar del invierno, nunca descuides la protección solar al salir de casa.

Tratamiento en Cabina Especial:

Acompaña tu rutina diaria con tratamientos en cabina diseñados para el invierno y adaptados a tus necesidades específicas.

 

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